La primera riqueza de Bolivia es sin duda su
cultura y el conjunto de sus tradiciones, características que lo enmarcan como
un país respetuoso de sus convicciones y valores ancestrales y por tanto se
identifica como una suma de naciones de raíces muy profundas.
Nuestras tradiciones difieren del contexto
popularizado en Europa, donde estas expresiones se perciben folclorizadas y un
tanto aisladas, en Bolivia forman parte del cotidiano vivir de su población. Esta
afirmación se acentúa aun más si la población viene del campo donde la
experiencia cultural ancestral forma parte del cotidiano vivir y no se mimetiza
con el ritmo y conducta de las ciudades.
Las
tradiciones de Bolivia tienen naturaleza sincrética, su origen
generalmente va asociado a tiempos preincaicos e incaicos, y con el devenir del
tiempo se fueron mezclando, mestizado y adaptando con las tradiciones
importadas por los españoles desde el siglo XV, en la época de la colonia e
incluso la república.
Bolivia
es el reflejo vivo de un pasado rico en cultura, en ritos y en tradiciones, todo
ello reunido en un territorio de variada geografía y asombrosa diversidad, en
un espacio donde se convive con lo moderno y lo ancestral. Conocer Bolivia no
solo representa recorrer sus parajes, sus ciudades y sus pueblos; conocerla
realmente, significa conocer la sustancia de su gente, lo que piensa, lo que
siente en esencia y lo que trasciende de su pasado en procura de un mejor
futuro.